#SociosUIC en los medios: «Manfrey inaugura su nueva planta de $ 100 millones» por Infonegocios

En el desarrollo económico de la localidad mucho tiene que ver la empresa, que nace como una cooperativa, un término que -también es cierto y hay que reconocerlo- últimamente ha sido un tanto bastardeado porque por ahí se disfrazan con la figura de cooperativa emprendimientos que nada tienen que ver con la filosofía del cooperativismo”. Directo, tal su estilo, Ercole Felippa comienza la entrevista contando en qué anda Manfrey, la organización que preside ininterrumpidamente desde 1996.

Felippa refuerza la idea diciendo que una cooperativa no tiene como único objetivo el lucro, aunque aclara que es importante porque ninguna organización empresaria dura en el tiempo si no es rentable.

Claudio Novaresio, Gerente de Producción:  “Antes Manfrey se llamó Fábrica de Mantecas Cooperativa Limitada, que era una asociación de cooperativas, (de segunda grado) y desde su creación su impacto social estuvo vigente; ese espíritu de darle un futuro a los hijos del pueblo sigue vigente a través del tiempo -enfatiza-, siempre pensando que la cooperativa -como herramienta de gestión empresaria- sigue tan válida como el momento de su creación”.

El preámbulo lleva a una pregunta casi obvia: ¿Por qué no funcionó Sancor como cooperativa? “Es difícil opinar de una colega y además hay aspectos que desconozco. Creo que tiene que ver con cuestiones que pueden ir más allá de la gestión. Por ejemplo, el sector lácteo exporta en promedio un 20% de lo que se produce: en el caso de Sancor siempre tuvo que exportar un porcentaje mayor que eso, y eso impacta sobre el sistema de costos”, dice Daniel Knüssel – Gerente de Administración y Finanzas.

Casi 150 socios y ventas por $ 2.000 millones

De ser una incipiente cooperativa de productores lácteos del este cordobés la organización se profesionalizó en los últimos años adquiriendo una dimensión que la posicionó en un lote de firmas importantes, debajo de las líderes del sector.
Este año facturará $ 2.000 millones, industrializará 200 millones de litros, ampliará su portafolio de productos e invertirá US$ 6 millones en una nueva planta de leche larga vida.
“Hemos ido ganando market share, creando mercado y en medio de esos años realizando procesos de inversión muy fuerte”, dice Felippa.

En total Manfrey tiene 135 socios activos, de los cuales unos 80 son pasivos (es decir, fueron socios pero aún no retiraron sus acciones), que venden su producción y además tienen otros beneficios, como un criadero cooperativo de terneros, ventas de insumos, semillas, préstamo de agromáquinas (picadoras de forrajes, rotoenfardadores, conservación de silos) que le permiten reducir los costos de producción.

Inversiones y desarrollo comercial
Antes de fin de año estará operativa la nueva planta automatizada de leche larga vida (UAT) en la que se invirtieron US$ 6 millones y que le permitirá a la firma cordobesa producir con menores costos logísticos.

En cuanto a la distribución, la firma posee ocho centros de distribución propios: Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Resistencia, Santa Fe, Rosario, Buenos Aires y Córdoba, además de la casa central. Al resto de las provincias llegan con representantes y todo se comercializa en flota tercerizada.

Felippa enfatiza que en los últimos años han puesto el foco en desarrollar mercado porque “podés ser un buen industrial pero si no sos un buen comerciante no sirve” pero que no están pensando en otros negocios de la industria alimenticia. “Si en algún momento los camioncitos de la mercadería en los depósitos que tengo me dicen que suma llevar otros productos, te diría que sí. En algún momento lo hemos hecho, pero eso es desde el punto de vista comercial. Desde lo industrial no hay productos diferentes a los lácteos”, señala.

En ese contexto, hace unos días presentaron dos nuevos lanzamientos: un yogur sin azúcar con copos de arroz y un queso crema. «Hay un porcentaje importante de consumidores que demanda este tipo de productos y nos acomodamos a la demanda”, explica.

Para el próximo año ya tienen en carpeta la ampliación de la línea de yogures – “estamos al límite, con sobreturnos y con una demanda no satisfecha”.

Trazabilidad, la clave

“Para asegurar la calidad desde el momento mismo que la leche sale de la vaca tenemos implementado un sistema de pago que prioriza la calidad del producto: la composición de la leche (cantidad de grasas y proteínas), el contenido de células somáticas y unidades formadoras de colonias y se hace un control de contenido de agua. Si es leche que contiene antibióticos se rechaza”, puntualiza.

El titular de la cooperativa láctea asegura que “al principio costó pero que el productor ha venido trabajando muy bien y ya tiene internalizadas esas variables ya que hacen a la diferencia del precio”. «El mercado es cada vez más exigente y con un producto de mala calidad es difícil llegar», explica.

Sustentabilidad y negocios

Felippa asegura que la compañía ha incrementado sus programas de producción sustentable. Uno de ellos incluye el asesoramiento a productores (con tres ingenieros agrónomos que trabajan para Manfrey) en lo concerniente a buenas prácticas (uso sustentable suelos, de aplicación de fitosanitarios, etc.).

Otro ítem es la planta productora de gas sintético que funciona con chips de madera. “Tenemos proyectos en marcha relacionados para sacarle mayor rendimiento. Hoy llevamos la biomasa desde aserraderos del Valle de Calamuchita y estamos haciendo pruebas con sorgo para evitar el costo del flete”. Actualmente sustituye entre el 60 y 70 % de fuel oil por biomasa y la idea es llegar a un rango de entre el 80 y el 90%.

Y un tercer punto referido a la sustentabilidad es la inversión que realizó esta año la empresa en el tratamiento de efluentes, que ya tiene operativo un equipo de nanofiltrado, osmosis inversa y ultrafiltrado que rescata del suero -que se obtiene a partir de la elaboración de quesos- proteínas (utilizadas como un insumo para la industria alimenticia), la lactosa y dejando un agua sin materia orgánica.

¿Puede argentina ser Nueva Zelanda? (la industria láctea según Felippa)

“Es un sector extremadamente complejo y en nuestro país tiene una serie de particularidades”, es el preámbulo del titular de Manfrey cuando se lo consulta por la situación y las perspectivas de la industria.

“Punto uno -enumera- :  es un sector atomizado, a diferencia de lo que pasa en Australia, Nueva Zelanda o la Unión Europea. Punto dos, la lechería argentina es exportadora. Y ambas cuestiones son un problema”, advierte. Y lo explica así: “El grueso de lo que se exporta es un commodity, la leche en polvo.

Argentina es el 12vo productor mundial de leche pero el cuarto productor de leche en polvo entera. Esto hace muy difícil generar políticas que ayuden a vender los excedentes cuando son tantos los actores”, señala.

Felippa recurre a los números para demostrar el eminente componente cíclico de la lechería argentina. En 1990 la producción llegó a 5.500 millones de litros; en 1999  el país duplicó su producción y llegó a unos 10.600 millones. Poco menos que lo actual.

“Con la convertibilidad y una moneda estabilizada creció mucho el consumo de leche y la Argentina -que estaba acostumbrada a que en una época del año abastecía al mercado interno y le sobraba excedente- tuvo que importar leche al tiempo que la producicón crecía.

Eso condujo a una crisis porque el mercado interno no consumía todo y en 1999 tenías un precio internacional deprimido, tipo de cambio recontratrasado y ahí empezó otro ciclo. No digo tener una lechería concentrada, creo que las soluciones pasan por políticas de mediano y largo plazo. Se está trabajando desde hace casi una década en el Plan Estratégico Lácteo (PEL 2020) donde están todos los actores representados”, aseagura.

Para el directivo, que hoy reparte su actividad empresarial con la presidencia de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), el país está en condiciones para tener una lechería exportadora.

“El mundo produce 750.000 millones (de litros) por año y solo 6% se comercializa a nivel mundial. Los países que más crecen en producción (China, países africanos) lo hacen para abastecer a su mercado interno. Hay una tendencia al crecimiento de consumo que -medido en ciclos de diez años- te da un crecimiento promedio anual del 2% y eso a nivel de producción te da el 1%. Habrá una mayor demanda y por eso el precio internacional tiene mucha elasticidad, porque pequeñas cambios impactan. Europa eliminó la cuota, entonces inundó el mercado y el precio cayó. Pero Europa no tiene capacidad de exportar, de influir en ese 6%. Luego está Oceanía -que está prácticamente en el techo- y después queda Argentina y el Sur de Brasil. Dedicarnos solo mercado interno es desperdiciar un potencial enorme”, concluye.

Fuente: Infonegocios

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