#SociosUIC en los medios: La supercomputadora de la UNC ya trabaja para las tecnológicas locales

Daniel Soneyro lleva una vida entre las piedras de Córdoba. Este rosarino llegó varias décadas atrás para quedarse y comandar en La Calera una de las mayores canteras de la provincia: Cantesur. Para tomar una idea, su producción anual equivale a 33 mil camiones. Desde ese lugar, plantea los desafíos de la minería extractiva en Córdoba.

“Soy nacido en Rosario, donde me recibí de ingeniero mecánico. Vine a Córdoba para integrarme a esta misma empresa 44 años atrás. O sea, toda una vida. Entré a trabajar en la empresa constructora que era dueña de esta cantera. Luego se armó una unidad de negocios individual para su explotación”, resume en diálogo con La Voz.

–Rosario tiene buena arena, pero carece de piedra.

–Es la única provincia que no tiene roca explotable.

–¿A usted le pasa como a los metalúrgicos que se enamoran de los fierros? ¿Se enamoró de la piedra?

–Con decirle que ya podría estar jubilado. Sigo con pasión en el rubro. Por supuesto que todo se ha tecnificado bastante. El paradigma de nuestra generación era que donde había chimeneas, ruido y movimiento había una empresa en funcionamiento. Hoy influyen otros factores también, como la relación con los vecinos, el respeto por la naturaleza y el medioambiente.

–Por ahí son transformaciones difíciles para empresas tradicionales.

–Cuando llegué, Cantesur ya tenía 12 años de actividad. Nació en La Pampa con el objetivo de proveer de áridos a la constructora que estaba haciendo la ruta 35 y la 188. El primer equipo que compró está acá, en la puerta de la planta, de origen francés, como un ícono de su historia.

–Dejemos a un lado lo que dicen los libros; desde el lado de la experiencia, ¿qué caracteriza a la minería?

–Los imprevistos. No es casualidad que aquí trabajamos cuatro ingenieros mecánicos y un geólogo. Y el problema son los fierros. Nosotros trituramos piedra muy dura y las roturas están a la orden del día. Hacerles entender eso a los accionistas a veces es difícil (sonríe). Para garantizar una producción regular, debemos tener una máquina de repuesto al lado.

–Es como duplicar todo.

–O en lugar de una excavadora, necesitamos tres o cuatro. O en lugar de dos palas cargadoras, tres o cuatro. Eso es complicado. Puedo estar sentado cómodamente en mi oficina y me vienen a avisar que se cortó el eje de una primaria. Si a ese eje no lo tenemos en la estantería, pueden significar seis meses hasta conseguir el material y fabricarlo. La contingencia es tarea cotidiana.

–Y de la puerta para afuera, ¿cuáles son los condicionantes de este tipo de minería?

–Copia las inversiones en infraestructura que se hacen en el país. Va pegado a eso. La mayor demanda está en la obra pública: rutas, puentes, vías, obras hidráulicas. Es el mayor consumo. La demanda del sector privado es un poco menor y también está condicionada por la economía.

–O sea, ustedes escuchan los discursos de los gobernantes con cuatro orejas.

–En algún punto no dependemos tanto de la marcha de la economía en sí misma, sino de la voluntad de obra pública que haya.

Tras los pasos. Con Hernán, su hijo, responsable de las políticas de sustentabilidad de la cantera.

Tras los pasos. Con Hernán, su hijo, responsable de las políticas de sustentabilidad de la cantera.

–Voluntad de obra pública, esa es nueva para mi.

–La voluntad de los gobiernos y el riesgo que tomen para hacer obras es fundamental. Y fíjese lo que sucede: en algún momento no hay obras y, en otros, como ahora, la planificación es demasiado optimista para los elementos que disponemos en la cadena.

–El atraso en infraestructura es evidente.

–Estamos en un país agropecuario y las necesidades de rutas para el transporte son enormes. La minería como sector es también consciente de que el método ideal para llevar materiales a granel es el ferrocarril. Lamentablemente no es así, las políticas de Estado destruyeron el tren.

–Cerquita de aquí pasan vías.

–A 80 metros hay un desvío ferroviario que podríamos usar, pero lamentablemente las vías en Córdoba fueron ocupadas. No las hicimos nosotros, pero las descubrimos nosotros porque el tramo estaba inutilizado. Esta empresa hizo el cruce del río con unos vados, autorizados, para poder emplearlo. Lo usamos hasta los años ’90 cuando se terminó de paralizar al ferrocarril.

–Podrían estar llevando piedra por tren.

–Y estaríamos ocupando mucho menos rutas con camiones. Aunque también al ferrocarril hay que verle los costos porque ocurrió en su momento que quedaban parecidos al camión y eso no puede ser.

–¿Los clientes de Cantesur están en una misma región?

–Sí, hay un radio de acción. Somos fletedependientes. Un producto promedio puede costar 250 pesos la tonelada. Pero el flete está a un peso la tonelada kilómetro. Si tenemos que ir a 400 kilómetros, el producto queda en una tercera parte de lo que cuesta ponerlo en Rosario. Por supuesto que estamos detrás de que se pongan en marcha los bitrenes.

–¿En algún momento se dijo que iban a faltar áridos para responder a la obra pública?

–Lo dijimos José Díaz, presidente de Cemincor, y yo. No va a haber piedra, no va a haber asfalto, ni camiones. Y se está dando. Hubiéramos necesitado una cosa más planificada para ver qué recursos disponibles había desde el lado de los insumos. No me meto con las decisiones políticas, pero poner un yacimiento para responder a esa demanda no es tarea fácil.

–Empezando con que lo habiliten.

–La habilitación no depende sólo de la Secretaría de Minería, sino que se requiere una licencia ambiental. Córdoba adhirió a la ley nacional, pero la complicó. Incluso, audiencias públicas que son deliberaciones muy subjetivas. He escuchado a un funcionario decir que los yacimientos se deben ubicar lejos de las zonas urbanizadas.

–Está fácil. Dígale que vaya trayendo la carretilla.

–Los yacimientos están donde están. No los podemos correr. Lo que debe existir es planificación urbana, porque es la urbanización la que se puede poner donde el hombre disponga, y no al revés. En cambio, desaprovechamos los recursos naturales que están ahí.

–¿Hasta dónde pueden ver la demanda?

–Dos años: 2017 fue el arranque, 2018 muy fuerte y 2019 con menor intensidad. Las empresas necesitamos tener clara esa evolución. Hay una cuestión de equilibrio general de la actividad. Puedo expandirme con inversión, pero después en épocas de baja me quedo manejando el Titanic dentro del lago San Roque. ¿Se entiende?

–Totalmente.

–Ya pasó en otras épocas. Una planta como esta, de 200 a 250 toneladas hora de producción, en 1989 tuvo una salida inferior a 1.200 toneladas, menos de cinco horas de trabajo. El sistema de empleo que usa el sector de la construcción es más ágil. Necesitamos algo semejante para equilibrar las altas y bajas.

–¿Cómo juega la alta tasa de interés en la inversión en equipos?

–El crédito es importante, pero debe ser sustentable en el tiempo. Conseguimos mejores tasas en los préstamos externos que vienen con las máquinas. Yo prefiero un funcionamiento estable de la planta con lo que tengo, a caer en una sinusoide por la incorporación de equipos que hoy tienen trabajo y mañana no. Es muy difícil ponerle un candado a una empresa grande; por lo tanto se requiere estabilidad.

–¿Cómo sabe cuánta piedra queda en la cantera?

–Con estudios geológicos que, se lo digo sobre la base de mi experiencia, no son infalibles. Por ejemplo, aquí tenemos zonas que no las íbamos a explotar nunca.

–¿Cuántas hectáreas son?

–Unas 64 aquí y 55 del otro lado de la ruta. Esta cantera impuso la arena de trituración y Pedrotti, de canteras San Nicolás en Malagueño, comenzó a producir la medida 0,20 estabilizado que 30 años atrás no existía. Hoy ambas cosas son muy demandadas, se generó un nuevo mercado que nos llevó a extender las zonas de explotación y nos aumentaron las reservas.

–Con tanta alrededor, ¿ya se hizo la casa de piedra?

–No, pero los materiales de cualquier casa también provienen de las canteras.

Exponente del rubro Rosarino y tenista

Con cuatro décadas en la actividad, es un referente.

Nombre. Daniel Soneyro

Edad. Mañana cumple 69.

Hijos. Marcela y Hernán.

Empresa. Canteras Cantesur SA.

Producción. Un millón de toneladas por año, equivalentes a 33 mil camiones.

Es vicepresidente de Cemincor, la cámara minera de Córdoba.

Le gusta jugar al tenis, ir al gimnasio y viajar.

Dato. La empresa tiene un programa de remediación del frente de cantera abierto a la comunidad y colegios.

Teléfono. (03543) 46-6366.

E-mail. daniel@cantesur.com.ar.

Web. www.cantesur.com.ar.

 

Fuente: La Voz del Interior

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