Referentes empresariales, económicos y políticos coincidieron en la necesidad de transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento, inversión y empleo. La creación de un RIGI para PyMEs, la reducción de costos, el financiamiento productivo, la infraestructura y la incorporación de inteligencia artificial concentraron los principales planteos.
Bajo el lema “HACER FUTURO. En un mundo que cambia, la industria transforma”, la Unión Industrial de Córdoba (UIC) reunió a representantes del sector privado, funcionarios y especialistas para analizar los desafíos de la producción argentina y las condiciones necesarias para mejorar su competitividad. La jornada dejó un diagnóstico compartido: aunque el ordenamiento macroeconómico constituye un punto de partida, la industria enfrenta dificultades de demanda, empleo y costos que requieren respuestas para sostener la actividad y acompañar la transformación productiva.
En la apertura, el presidente de la UIC, José Manuali, convocó a superar la discusión sobre “industria sí o industria no” y concentrar los esfuerzos en propuestas concretas para reducir costos, incorporar tecnología, mejorar procesos y desarrollar mercados. Advirtió que numerosas empresas tienen dificultades para vender, sostener la actividad y definir inversiones, en un escenario en el que la incertidumbre también condiciona las decisiones empresariales.
Manuali planteó que la estabilidad y la disciplina fiscal deben acompañarse de políticas que permitan mejorar la competitividad. Entre las prioridades, mencionó la simplificación de los regímenes impositivos provinciales y municipales, la armonización de exigencias ambientales y habilitaciones, la reducción de costos laborales no salariales y una mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos.
El titular de la entidad también destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre empresas, Estado, universidades e instituciones.
Competitividad, incentivos y empleo, en el centro de los reclamos
Uno de los principales ejes de la jornada fue la necesidad de acompañar a las pequeñas y medianas empresas durante la transición económica. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, reclamó al Gobierno nacional la creación de un Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) adaptado a las PyMEs y sostuvo que el ordenamiento macroeconómico debe complementarse con medidas que estimulen la producción y el consumo.
“La única manera de sostener una macroeconomía ordenada es con crecimiento y desarrollo”, afirmó el mandatario, quien defendió el papel de la inversión privada en la generación de empleo y destacó que Córdoba mantiene una alícuota cero de Ingresos Brutos para la industria.
Llaryora también pidió garantizar la prórroga de la ley de autopartes antes de fin de año, con el objetivo de dar previsibilidad a la industria automotriz y a sus proveedores, y reclamó una nueva ley de biocombustibles que permita agregar valor a la producción primaria y generar puestos de trabajo en el interior.
El planteo encontró coincidencias en la exposición de Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien advirtió sobre las dificultades que atraviesa el sector durante la transición y propuso establecer un “puente” para sostener a las empresas hasta que los nuevos motores de crecimiento generen un mayor impacto sobre el conjunto de la economía. Según su perspectiva, ese efecto podría comenzar a sentirse con mayor fuerza a partir de 2028.
Rappallini reclamó reducir la presión fiscal, ampliar el financiamiento para capital de trabajo e inversión tecnológica y combatir el contrabando. También planteó la necesidad de mejorar la infraestructura energética, profundizar la modernización laboral y establecer condiciones de competencia frente a la sobrecapacidad industrial de China.
Por su parte, Diego Santilli, jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, defendió el rumbo económico del Gobierno y señaló que el agro, la energía, la minería y la economía del conocimiento serán los principales motores del crecimiento. Frente al reclamo por un régimen de incentivos para las PyMEs, confirmó que el Gobierno nacional trabaja en alternativas junto con las áreas de Producción y Finanzas, aunque aclaró que todavía no había definiciones para anunciar.
Un diagnóstico industrial marcado por la debilidad de la demanda
La situación del sector quedó reflejada en los datos del Pulso Productivo de la UIC, presentados por Josefina Schapira, CEO de Perspectivas Sociales. El relevamiento mostró que más de la mitad de los industriales cordobeses producía menos que en el tercer trimestre de 2025, cuatro de cada diez microindustrias operaban por debajo de su capacidad y una de cada tres empresas había reducido su personal durante el último trimestre. Además, apenas seis de cada cien industriales consideraban competitivo a su sector en el escenario actual.
La demanda aparece como una variable determinante para las decisiones empresariales. Entre las compañías que están peor que hace un año, nueve de cada diez no prevén invertir durante los próximos seis meses. En cambio, entre aquellas que se encuentran igual o mejor que en el período anterior, ocho de cada diez proyectan alguna inversión.
Schapira identificó cinco perfiles de empresas, desde aquellas que buscan sostener la actividad y preservar sus equipos hasta las que intentan crecer mediante nuevas inversiones o incorporar tecnología para ganar eficiencia. También advirtió que tres de cada cuatro industrias que manifestaron estar mejor que hace un año no habían incorporado personal, una señal que abre interrogantes sobre las características de la recuperación.
Por su parte, el economista Miguel Kiguel, director ejecutivo de Econviews, aportó una mirada macroeconómica a ese diagnóstico. Destacó la desaceleración de la inflación, el equilibrio fiscal y la reducción de la brecha cambiaria, pero advirtió que la recuperación es desigual. Mientras la energía, la minería y el agro muestran dinamismo, la industria, la construcción y el comercio enfrentan dificultades.
Kiguel señaló que la producción industrial cayó alrededor de un 11% respecto de 2023 y vinculó ese desempeño con la debilidad de la demanda interna, la competencia de las importaciones, los problemas de competitividad y las limitaciones para acceder al crédito. Su conclusión fue que el desafío consiste en traducir la estabilización macroeconómica en crecimiento, empleo y recuperación para un conjunto más amplio de actividades.
Infraestructura e inversión para ampliar las oportunidades productivas
La necesidad de mejorar las condiciones para invertir también atravesó las exposiciones políticas. Llaryora reclamó un plan logístico estratégico nacional que trascienda los gobiernos e incluya rutas, ferrocarriles, vías navegables, gasoductos y líneas de alta tensión. Según planteó, reducir los costos logísticos y garantizar el acceso a la energía resulta fundamental para aprovechar las capacidades productivas de las provincias.
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, puso el foco en las oportunidades de la minería. Destacó la inauguración de cuatro plantas de litio durante el mes de su exposición y proyectó exportaciones provinciales por US$ 1.000 millones en 2026 y US$ 2.000 millones en 2027, frente a los US$ 300 millones mencionados como punto de partida. Además, estimó que la actividad genera cerca de 7.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Jalil defendió la continuidad del RIGI y propuso que sea permanente. También coincidió en la conveniencia de extender los incentivos a las PyMEs para facilitar su incorporación como proveedoras de los grandes proyectos de inversión, e invitó a las empresas cordobesas a participar de las oportunidades vinculadas con el desarrollo minero.
En el plano local, el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, destacó las medidas municipales destinadas a reducir costos y agilizar trámites. Mencionó la eliminación de más de 140 tasas municipales, una reducción del 30% en la alícuota vinculada con la actividad comercial e industrial y una disminución superior al 10% del gasto municipal.
También presentó avances en la digitalización de trámites: la plataforma municipal de inteligencia artificial reunía 300 gestiones y, a tres meses de su puesta en funcionamiento, el 70% ya se resolvía mediante ese sistema. El municipio, además, trabaja en una nueva ordenanza de habilitaciones comerciales e industriales junto con empresas y cámaras.
Tecnología y talento para transformar la industria
La incorporación de inteligencia artificial, automatización y análisis de datos fue otro de los ejes centrales. Pepe Cafferata, socio senior y líder de QuantumBlack para América Latina de McKinsey & Company, sostuvo que las empresas de la región deben acelerar las mejoras de productividad y planteó que podrían apuntar a incrementos de entre el 30% y el 40% en los próximos tres a cinco años. Según explicó, cerca del 60% de los puestos de trabajo incluyen tareas susceptibles de automatización.
Tim Lillie, socio y líder de la práctica de Químicos y Agricultura para América Latina de McKinsey & Company, señaló que Argentina destina alrededor del 15% de su PIB a inversión productiva, un nivel que apenas permite renovar el capital existente. El desafío, sostuvo, consiste en mejorar la eficiencia de esas inversiones y aprovechar las ventajas del país en energía, agroindustria, tecnología y servicios asociados a la minería.
Los casos de Arcor y Renault mostraron cómo esas herramientas ya se incorporan a los procesos industriales. Gabriel Albertinazzi, gerente general de Operaciones Industriales y Supply Chain de Arcor, explicó que la compañía utiliza inteligencia artificial para optimizar la producción, anticipar la demanda, mejorar la logística y automatizar tareas administrativas. También subrayó que la tecnología debe responder a necesidades concretas del negocio y estar acompañada por capacitación y cambios culturales.
André Pinto, director industrial de Renault en Santa Isabel, detalló la transformación de la planta, que demandó US$ 350 millones y más de 270 proyectos de modernización para producir el nuevo modelo Niagara. Entre las incorporaciones mencionó 60 robots conectados a una red global de datos, que permite monitorear en tiempo real la calidad, los volúmenes de fabricación y el consumo de recursos.
Ambos ejecutivos coincidieron en que la velocidad de adaptación será determinante para competir internacionalmente. En paralelo, Schapira destacó que el 63% de las menciones de los industriales sobre capacidades necesarias para competir correspondió a la automatización, mientras que casi un tercio estuvo vinculado con el análisis de datos y la inteligencia artificial. El desafío, remarcó, también pasa por desarrollar talentos capaces de trabajar con esas herramientas.
Escenario de cara a las elecciones
Por su parte, Martín Rodríguez Yebra, secretario de Redacción de La Nación, analizó el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y advirtió que Javier Milei perdió el favoritismo, aunque sigue siendo el principal jugador del tablero electoral.
El periodista señaló que el Gobierno enfrenta dificultades por la desaceleración económica, el incumplimiento de algunas expectativas y la pérdida de optimismo social. También identificó señales de desgaste en la comunicación presidencial y en la bandera contra la casta política.
Rodríguez Yebra destacó que la oposición, especialmente el peronismo, continúa fragmentada y sin una alternativa consolidada. En ese contexto, consideró que el resultado electoral dependerá de tres factores: la capacidad de Milei para reactivar la economía y recuperar las expectativas, la posibilidad de que el peronismo logre unificarse y la estabilidad cambiaria.
Como conclusión, anticipó un escenario de fuerte polarización y sostuvo que Milei sigue en carrera, aunque deberá demostrar que puede consolidar su modelo económico y evitar que la transición derive en una nueva crisis.
La era del caos
Al cierre del Coloquio, en su conferencia “La era del caos”, el analista internacional Andrés Repetto advirtió sobre el deterioro del orden global, marcado por el uso de la fuerza, el debilitamiento de los organismos multilaterales y la creciente incertidumbre geopolítica.
Analizó las tensiones entre Rusia, Ucrania y la OTAN, los conflictos en Medio Oriente y los riesgos de una escalada en torno a China y Taiwán. También alertó sobre el impacto de estas disputas en el comercio internacional, el abastecimiento energético y la inflación, con consecuencias para Argentina.
El coloquio dejó así una agenda atravesada por dos necesidades complementarias: sostener a las empresas que hoy enfrentan dificultades y acelerar las transformaciones que permitan ganar productividad y abrir nuevos mercados. La estabilidad macroeconómica, los incentivos a la inversión, el financiamiento, la infraestructura y la formación de capital humano aparecieron como condiciones para conectar las oportunidades de los sectores en expansión con el resto del entramado productivo. El objetivo planteado por los referentes industriales fue que esa transición se traduzca en más competitividad, producción y empleo.